domingo, 9 de junio de 2013

Era un niño musulmán, soñó con Jesús, se hizo cura católico y casi lo fusilan los islamistas

P.J. Ginés / ReL09 de Junio de 2013
Esta es la historia de Bashir Abdelsamad, que empieza en su infancia, en los años 60, en Sudán del Norte, un niño musulmán como tantos otros que iba a la escuela y se aprendía el Corán

"El clérigo islámico que nos daba clase nos explicó que Dios nos permitía a nosotros, los musulmanes, matar a los cristianos y los ateos, los que no creen en el Corán", recuerda Bashir. 

- ¿Por qué creó Dios, que es misericordioso, a esas personas, si no les ama? -preguntó el niño en clase.El profesor le castigó duramente delante de todos por hacer preguntas incómodas. Pero él, con 10 años, tenía claro que Dios no podía ser así.

El niño musulmán que vio a Jesús
"Esa noche, tuve una visión de Jesús", explica Bashir, casi 50 años después. "Jesús se me apareció con dos libros en sus manos: en la derecha tenía la Biblia; en la izquierda tenía el Corán. Me pidió que escogiera qué libro era el correcto. Cuando elegí la Biblia, desapareció".

Esa es la visión sobre la que Bashir edificó su vida en un entorno hostil a la fe cristiana. Él dice que ni siquiera había visto nunca entonces una imagen de Jesús, algo perfectamente lógico en el Sudán del Norte de los años 60. Pero cuando un tiempo después vio una iglesia católica en su país, con imágenes de Jesús, lo reconoció. Era el hombre de su visión.

Estudiando con los combonianos

Hasta la educación secundaria, en un instituto de los Misioneros Combonianos, Bashir no tuvo ninguna oportunidad de conocer nada más de Jesús y el cristianismo. Creció durante la primera guerra civil sudanesa (1955 a 1972) y después viviría la guerra del gobierno islámico del norte contra los independentistas cristianos y animistas del sur (de 1983 a 2005).

En el instituto de los combonianos pudo conocer la fe, estudiar la Biblia y convencerse: esa era la verdad. Nadie quería bautizarle, los sacerdotes temían represalias del gobierno islámico, pero el joven insistió tanto que al final recibió el bautismo. A su familia no le molestó, excepto por las posibles represalias si se supiera. Pero Bashir lo tenía ya claro: quería ser sacerdote.

Primero probó en el noviciado comboniano, pero solía caer enfermo y la salud es muy importante para los misioneros. Después estudió en un seminario de su diócesis, y fue ordenado como sacerdote diocesano. 

Con los refugiados en las montañas
Fue entonces cuando su obispo lo envió a ayudar a los refugiados de los Montes Nuba en Sudán central, gente desplazada por la guerra y muy maltratada por los islamistas del norte y las fuerzas gubernamentales. "Yo los organizaba, les ayudaba en necesidades básicas como comida, medicinas, mantas y alojamiento", recuerda. 

Pero eso no gustaba a las tropas norteñas que recorrían los Montes Nuba. Quien ayudase a los refugiados, quien no fuese musulmán, era sospechoso de simpatizar con el enemigo. Dos veces detuvieron a Bashir y le interrogaron, acusándolo de colaborar con los rebeldes del sur. La tercera vez que le arrestaron, en 1991, decidieron ya fusilarle, y lo juntaron con otras 8 personas para ejecutar.

"Me llevaron a unos barracones militares y me metieron en una celda pequeña un tiempo. Después, nos juntaron para fusilarnos. Éramos nueve. Sólo yo fui rescatado", apunta.

Se salvó porque otro sacerdote consiguió encontrar a un comandante amigo de Bashir y llegaron corriendo al pelotón de fusilamiento... Los otros ocho condenados ya habían sido ejecutados. Bashir se salvó por muy poco. 

Camino del exilio
Su amigo comandante le recomendó dejar el país. Y lo hizo: primero huyó a El Cairo, luego a Kenia, después a Sudán del Sur. Allí volvió a atender a refugiados, pero al caer enfermo el obispo lo envió a recuperarse a Nairobi. Y de allí, a estudiar en la universidad jesuita de Xavier, en Ohio, EEUU, donde llegó en 1994. Acabados los estudios, no pudo volver a Sudán hasta mucho después, avisado de que aún le buscaban. 

Tardó 21 años en volver a su tierra, en ver a sus parientes. "Mi familia me aconsejaba no caminar solo en público, pero les dije que si me matan, mi muerte valdrá la pena, porque alguien que ama su país y muere hace que la gente aprenda de esa muerte", declaró en la revista de Xavier University. "Cuando me arrestaron para matarme, estaba feliz de morir sabiendo que no podrían quitar mi espíritu".

Hoy Bashir sigue en Estados Unidos, como vicario en varias parroquias de la diócesis de Sioux City, y atiendiendo también inmigrantes sudaneses en Norteamérica. "La Biblia, mi libro preferido, siempre está conmigo, y el Rosario también. Creo que Dios tiene planes para mí, aquí, o en cualquier otro sitio", comenta el padre Bashir Abdelsamad. 

sábado, 8 de junio de 2013

Por una reforma financiera ética y solidaria

El papa Francisco ha hablado recientemente ante un grupo de Embajadores y a los Miembros de la Fundación "Centesimus Annus" y ha pedido a los responsables políticos que tengan valor para afrontar una reforma financiera ética, remarcando que la solidaridad no es una limosna social, sino un valor social.
Hay muchos avances, es cierto, que contribuyen al auténtico bienestar de la humanidad. Pero también hay que reconocer que la mayoría de los hombres y las mujeres de nuestro tiempo siguen viviendo en precariedad cotidiana, con consecuencias funestas. Algunas patologías aumentan, el miedo y la desesperación se apoderan de los corazones de muchos; la alegría de vivir va disminuyendo, la corrupción y la violencia aumentan, la pobreza se vuelve cada vez más impactante. Luchamos mucho por vivir y, a menudo, acabamos viviendo sin dignidad.
La crisis mundial que afecta a las finanzas y la economía pone de relieve sus deformidades, y, sobre todo, la grave falta de una orientación antropológica, y así la persona humana queda reducida a una sola de sus necesidades: el consumo. Y peor aún, el ser humano es considerado hoy como un bien que se puede utilizar y tirar. En este contexto, la solidaridad, el tesoro de los pobres, se considera a menudo contraproducente, contraria a la racionalidad financiera y económica. Mientras que los ingresos de una minoría crecen de manera exponencial, los de la mayoría van disminuyendo. Este desequilibrio proviene de ideologías que promueven la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera, negando de esta manera el derecho de control de los estados, a pesar de estar encargados de velar por el bien común. Se instaura una nueva tiranía invisible, a veces virtual, que impone de forma unilateral y sin remedio posible, sus leyes y sus reglas. Además, la deuda y el crédito alejan a los países de su economía real y a los ciudadanos de su poder adquisitivo objetivo. A todo esto se añade una corrupción tentacular y una evasión fiscal egoísta, que han asumido dimensiones mundiales. Y el paro galopante priva del derecho al trabajo y de la dignidad de ganarse el pan.
Tras esta actitud se encuentra el rechazo de la ética, el rechazo de Dios. La ética molesta, se la considera contraproducente, demasiado humana, porque relativiza el dinero y el poder; es vista como una amenaza, porque rechaza la manipulación y el sometimiento de la persona. Y es que la ética lleva a Dios, que está fuera de las categorías del mercado. Dios es considerado por muchos financieros, economistas y políticos, como no manejable, incluso peligroso, ya que llama al hombre a su plena realización y a la superación de todo tipo de esclavitud. La ética permite crear un equilibrio y un orden social más humano, "hay que dar de nuevo su merecida ciudadanía social a la solidaridad" ha dicho el Papa. Y cita a S. Juan Crisóstomo: "No compartir con los pobres los propios bienes es robar y quitar la vida. No son nuestros los bienes que poseemos, sino suyos" (Homilía sobre Lázaro 1,6). Sería conveniente realizar una reforma financiera que fuera ética y, a su vez, que comportara una reforma económica saludable para todos. Y recordó que los ricos deben ayudar a los pobres, respetarlos, promoverlos.Solidaridad desinteresada y retorno a la ética en la realidad económica y financiera. La Iglesia anima a los gobernantes a estar verdaderamente al servicio del bien común de sus pueblos. Son lecciones de convivencia y de fe vivida en la realidad social, que tanto preocupa.
+ Joan E. Vives
Arzobispo de Urgell

Bordeó el ateísmo, fue pentecostal... y volvió a la Iglesia católica en una eucaristía especial

Sara Martín. Religión en Libertad. 8 de Junio de 2013

 “¿Los judíos creen en Jesús?”. Una “absurda pregunta” como ésta fue la chispa necesaria para despertar en Shane a los 13 años una profunda crisis de fe. 

Había acudido a visitar una sinagoga como parte de su programa de estudios en el colegio. La pregunta la formuló un compañero de clase al rabino, y al profesor de Religión se le salieron los ojos de las órbitas. Sin embargo, este hecho y la respuesta del rabino desencadenaron una serie de pensamientos que cambiaron por completo la vida y la perspectiva de Shane. 

“Crecer en una familia cristiana y asistir a una escuela católica no me dio nunca muchas oportunidades de ponerme en contacto con otros sistemas de creencias”, comienza, “me di cuenta de que yo nunca había conocido a alguien que no creyera en Jesús o al menos basara su vida en un sistema de creencias que lo incluyera de una u otra manera”.  «»

Así que, admite, “la pregunta de mi compañero realmente no era tan estúpida después de todo”. 

"Cuanto más leía, más preguntas"
Los padres, de educación y vida católica, recibieron esa noche un aluvión de preguntas de Shane: ¿Por qué creéis en Jesús? ¿Cómo sabéis que era el Mesías? Si Él era el Mesías, ¿por qué creemos que es Dios también? ¿Cómo podéis estar tan seguros? 

“Es una cuestión de fe, Shane”, le respondieron. “No es algo que se puede probar absolutamente, es algo que sabes en tu corazón”. 

Hermoso y sincero, reconoce Shane ... pero de ninguna ayuda para él. 

Así que, en las siguientes semanas, Shane devoró la World Book Encyclopedia que estaba en su casa, leyendo todo lo posible sobre cristianismo y judaísmo.

También amplió su curiosidad al hinduísmo, el budismo y el islam. 

Pasaba horas en la sección de Filosofía de la biblioteca local buscando autores “con autoridad”. Pero pronto se dio cuenta de las lagunas que existían entre ellos: mientras unos defendían la reencarnación, otros se reafirmaban en la resurrección; mientras unos hablaban de la gracia, otros abogaban por el karma; y así un largo etcétera. 

“Cuanto más leía, más preguntas tenía para mis padres", recuerda. 

Buscando la verdad
"Cuanto más buscaba respuestas, más me daba cuenta de lo importante que era encontrarlas. O Dios nos ha dado reglas para vivir, o no lo ha hecho. O las decisiones que tomamos tienen consecuencias eternas, o no las tienen. O el cristianismo era cierto, o millones de personas estaban perdiendo el domingo por la mañana. Si Dios era el Creador y Juez de todos, quería saber lo que deseaba de mí”, explica.

En poco tiempo, Shane pasó de cuestionarse cuál era la religión verdadera a preguntarse cómo podía estar seguro siquiera de que había un Dios. 

La opción le parecía posible. Pero lo único que podía ver es que una vida fuera de Él significaba soledad y vacío: “Necesitaba saber si había un Dios que me amaba. Sólo quería saber si podía contar con ser amado. Si tuviera eso, estaría dispuesto a hacer lo que Él me pidiera sin importarme que la gente pensase que era un fanático religioso”

Dos pasos hacia delante, uno hacia atrás
Un día, Shane pasó por la cocina y decidió, una vez más, poner a su padre contra las cuerdas: “Papá, dime una vez más por qué crees en Jesucristo”, le dijo. “Shane, Jesús te ama tanto que llora por ti. Te quiere, pero tú no quieres volver a Él”, le dijo con el rostro entristecido. 

Y en ese momento Shane pudo ver en el rostro de su padre al mismísmo Jesucristo, llorando por Él. “Me eché a llorar. Sucedió en un instante, fue como un flash en mi mente”, explica. 

“No era la clase de evidencia que había estado buscando -objetiva, verificable, libre de emociones- y sin embargo era personalmente innegable. Han pasado más de veinte años desde ese día y sigo sintiendo las repercusiones”, admite.

Desde ese momento, Shane tuvo el convencimiento de que Jesús de Nazaret estaba vivo, corporal y espiritualmente vivo, y que le amaba. 

Con evangélicos y pentecostales
Su hambre de conocer se hizo aún mayor y empezó a leer libros de Billy Graham, fundador de una escuela evangélica, y de Hal Lindsey. “Lindsey me convenció de que la Iglesia católica había malinterpretado seriamente el modo en que Jesucristo nos salva”, explica. 

En pocos meses Shane estaba acudiendo a reuniones con los Pentecostales, fascinado por su energía y su carisma, por la música y el ambiente. 

“¡La falta de inhibición que las personas sentían al regocijarse ante Dios era tan diferente de mi experiencia de la misa católica hasta ese momento! Veía a los católicos atrapados en lo externo: confesión, la Virgen María, el Papa... Me parecían obstáculos directos para la relación con Dios. En la iglesia pentecostal a la que acudía no había normas ni obligaciones, ni siquiera no acudir a Misa era un pecado, para ellos la Biblia debía ser interpretada literalmente”. 

Sin embargo, Shane también encontró una gran inconsistencia en esta iglesia: “La única doctrina católica que nunca dudé fue la presencia de Jesús en la Eucaristía. Me sorprendió que esta iglesia pentecostal no confesional, tan literal en su interpretación de otros pasajes de la Biblia, se se mostrara inconsistente en éste: Éste es mi cuerpo, ésta es mi sangre”.

La primera Eucaristía real
Un viernes Shane fue, como tantos otros, a una Eucaristía católica. Sin embargo, ese día sucedió algo especial en la comunión. Sintió verdaderamente, y no sólo intelectualmente, que Jesús venía a él. 

“Esta venida de Jesús es parte de la realidad de la Eucaristía, nunca lo había experimentado así”. A partir de este momento Shane se confirmó, fue aceptando una tras otra las verdades que proclama la Iglesia católica, se casó y hoy es padre de dos hijos. 

“Lo que mi propia experiencia me ha enseñado es que en realidad no hay un conflicto entre la fe del credo o dogma y una relación viva con Dios. Donde está la Iglesia allí está el Espíritu de Dios, y donde está el Espíritu de Dios, la Iglesia y toda gracia”. 

Shane Kapler cuenta su experiencia en el blog justacatholic.blogspot.com y además es autor de The God Who is Love: Explaining Christianity From Its Center (El Dios que es Amor: Explicar el cristianismo desde su centro). 

Las expresiones faciales de los fetos muestran que son capaces de sentir dolor

(HO/InfoCatólica) Los investigadores de las Universidades de Durham y de Lancaster en Inglaterra dicen que los bebés no nacidos aprenden a mostrar dolor en sus expresiones faciales y esto forma parte del proceso de desarrollo del feto. Los investigadores tomaron 15 exploraciones de imágenes de niños sanos aún no nacidos y encontraron que respondían a estímulos dolorosos, los bebés eran capaces de mostrar expresiones de dolor de una dimensión en su rostro a las 24 semanas, como mover los labios de una manera negativa.
El investigador principal, el Dr. Nadja Reissland, del Departamento de Psicología de la Universidad de Durham dijo a Sky News: «Es de vital importancia para los niños que sean capaces de mostrar el dolor tan pronto como nacen, para poder comunicar cualquier angustia o dolor que puedan sentir a sus cuidadores».
«Nuestros resultados muestran que los fetos sanos 'aprenden' a combinar los movimientos faciales necesarios antes de nacer», dijo. «Esto sugiere que podríamos determinar el desarrollo normal de los movimientos faciales y potencialmente identificar un desarrollo anormal también. Esto podría proporcionar una indicación médica adicional de la salud del bebé nonato».

miércoles, 5 de junio de 2013

Cecilia Perrín, embarazada con cáncer, rechazó el aborto y salvó a su hija Agustina

Fernando de Navascués / ReL
Estos días en los que se comenta el caso duro de los embarazos de "Beatriz", en El Salvador, muchos recuerdan la figura de la argentina Cecilia Perrín, que se casó hace 30 años, y apenas unos meses después se encontró embarazada y con un cáncer de lengua. 

Los médicos fueron claros: “Hay que hacer un aborto terapéutico”. Ceci también lo tenía claro: ofrecería su vida por la de su hija María Agustina. Se puso en manos de Dios. Su hija nació en julio del 1984 en Buenos Aires, y ocho meses después Cecilia murió: nació en el Cielo. Hoy está en proceso de canonización.

Cecilia era focolarina
Cecilia Perrín vino al mundo el 22 de febrero del año 1957 en Punta Alta, Buenos Aires. Su familia era profundamente católica y en ellos caló enseguida el espíritu del Movimiento de los Focolares, fundado por la italiana Chiara Lubich. 

Sus padres, Angelita y Manolo, que pertenecían a esta asociación, le hicieron partícipe de una intensa formación cristiana que habría de apoyarle en los momentos más difíciles de su enfermedad. Eran cinco hermanos y su vida estaba muy unida a la parroquia de María Auxiliadora, en donde se bautizó, recibió la Primera Comunión y se confirmó. 

Antes de casarse, Cecilia trabajaba en el Instituto Estrada, en donde también impartía catequesis. Los recuerdos que tienen sus antiguos compañeros y amigos es que Cecilia era una chica normal, alegre, que vestía a la moda y que también transmitía un profundo amor a Jesucristo, a quien predicaba con la palabra y con el ejemplo.

Tras dos años de noviazgo, se casó con Luis Buide el 20 de mayo de 1983, ahora hace 30 años. Cuentan que fue tanta gente a su boda que hubo que cortar el tráfico porque sus amigos ocupaban totalmente la acera y la calzada.

Los médicos le dijeron que abortara

  En febrero del 1984, cuando ya llevaba cuatro meses de embarazo, descubrió una pequeña llaga en la boca. 

Los médicos estudiaron su caso y apenas se atrevían a confesar la enfermedad a la que se enfrentaba: tenía cáncer. Éste era irreversible y el tratamiento chocaba frontalmente con su ilusión de ser madre. Los médicos le ofrecieron hacer un “aborto terapéutico”, pero ella pronunció su “Fiat” a Dios con serenidad y apoyada por su familia y, sobre todo, por su marido. 

La misma Cecilia lo afirma: “Hoy le pude decir a Jesús que ‘sí’. Que creo en su amor más allá de todo, y que todo es Amor de Él. Que me entrego a Él”.

Dada su decisión de proseguir con el embarazo, los médicos apenas tenían unas pocas posibilidades y oportunidades de maniobra. 

En primer lugar le propusieron practicar una operación bastante delicada en la mandíbula. Tenía inconvenientes, como el tener que alimentarse durante tres meses por sonda, lo que suponía un posible grave problema para el bebé. 

Como la cosa no estaba nada clara, Cecilia no quiso arriesgar a su hija. Con todo, los médicos intentaron un “arreglo” que, lamentablemente, no paró el desarrollo del tumor.

“Sí, Jesús, te doy todo”

  Finalmente, Agustina nació en julio de 1984 y, poco después, Cecilia se sometió a una nueva intervención. Sin embargo, no pudieron hacer mucho, pues el cáncer estaba más avanzado de lo que pensaban. Con todo, Cecilia sólo tenía en su corazón a su marido y a su hija, además de a Dios, quién le hacía descubrir paz y felicidad en donde los demás sólo veían un fracaso. 

En una carta de Cecilia al Arzobispo de Bahía Blanca, monseñor Mayer confiesa: “Hace días sentía de darle todo a Jesús pero con la voluntad y el pensamiento, no con el sentimiento, no podía de esta forma decirle SI, porque me invadía un gran temor que me lo impedía. El otro día en el quirófano estando sola antes de que me durmieran pude decirle sintiéndolo: Sí, Jesús, te doy todo. Cuando desperté sentía una gran tranquilidad pese a que lo que me dijeron era bastante desalentador”.

Estos últimos meses de su vida no fueron una triste y lastimosa cuesta abajo que habría de concluir en la muerte. No, al contrario, fue una subida al Calvario lleno de sentido y de amor a quienes le rodeaban y por quienes ofreció cuanto tenía: “Señor quiero ser como Vos quieras que sea; tener la personalidad que desees, ser ante el que está a mi lado como Vos quieras que sea. Tener la belleza que Vos quieras que tenga”.

"Donde me entierren, que sea alegre"
Así, el uno de marzo del 1985, antes de acabar el día, María Cecilia Perrín pasó a la casa del Padre. Apenas contaba con veintiocho años. Sus restos mortales descansan en la Mariápolis Lía, en O’Higgins, Buenos Aires. La Mariápolis Lía es un centro de espiritualidad, formación y de encuentro con Dios promovido por el Movimiento de los Focolares. 

Fue enterrada allí mismo por expreso deseo suyo, pues manifestó que el lugar a donde fueran a visitarla habría de ser un lugar alegre y de vida, y no triste y desolado.

María Cecilia Perrín de Buide escribió una historia mientras estaba pasando esos momentos tan difíciles. Esta historia representa cómo el dolor es una dura experiencia, pero a la vez alegre pues es el camino que da vida a su hija Agustina; a la vez es la que le abre la puerta del cielo y le ofrece el encuentro con Dios, en el que se apoyó y del que obtuvo fuerzas para llevar una vida en donde la hermosura del alma es más grande que la hermosura de exterior.

Abierta la causa de canonización
Y así fue, pues su fama de santidad, la heroicidad de su entrega y las muchas gracias que fueron escuchadas y concedidas han hecho que comenzase su causa de beatificación diez años después, declarando a Cecilia como Sierva de Dios. Su causa continúa por buen camino.

Urge la ecología humana porque la persona está en peligro, dice el Papa

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Anna Karenina, o cómo el adulterio puede destruir a una persona

Anna Karenina, joya de la literatura rusa, obra cumbre del realismo, escrita por León Tolstoi. A través de esta novela, el dramaturgo hace una fuerte crítica a la moral de la sociedad aristocrática del 1800 en Rusia.

Anna Karenina (Keira Knightley) lleva una vida envidiable: está casada con Karenin (Jude Law), un importante funcionario, del fruto de su matrimonio procrearon un hijo, la posición social de Anna en San Petersburgo es envidiable. Karenina Viaja a Moscú para tratar de salvar el matrimonio de su mujeriego hermano; durante este viaje conoce  al apuesto oficial de caballería Vronsky (Aaron Taylor-Johnson). Cuando Anna es presentada al oficial, la  atracción entre ambos es mutua, hasta culminar en un tórrido romance que los orilla a destruir la familia de Anna. También al mismo amante de Karenina (Vronsky), finalmente a la misma Anna, quien termina suicidándose porque no logra soportar el peso moral de la sociedad rusa de ese entonces, que no acepta su relación con el oficial Vronsky por motivos de índole ético.

Más allá de la crítica epocal, analicemos el verdadero peso moral y psicológico que no consigue soportar Karenina orientándola al suicidio. La psicología, la neurociencia, la psicoinmunologia, medicina psicosómática, la neuropsicoendocronología, la psicofisiologia, etcétera; ramas de la ciencia y la medicina moderna conectadas entre sí, confirman que nosotros como seres humanos, somos las únicas criaturas de la tierra capaz de cambiar y modificar nuestra biología mediante lo que pensamos, hacemos o sentimos. En resumen los científicos dicen en sentido simbólico: “como está tu pensamiento así está tu corazón”, como está tu corazón así está tu espíritu.

Aludiendo la misma reflexión desde el punto vista teológico “la boca habla de lo que está lleno el corazón” de acuerdo a como se encuentra el alma de la persona, así serán sus pensamientos, sus palabras, sus actos, unidos a su ética y su destino. Experimentamos cambios bioquímicos y fisiológicos en nuestro organismo conforme a nuestras emociones y estados de ánimo. El científico Hans Selye fisiólogo médico, director del Instituto de Medicina y Cirugía Experimental de la ciudad de Montreal (padre del estrés 1950); descubrió el estrés y sus efectos dañinos en el hombre, los cambios psicofisiológicos conectados a la enfermedad y el envejecimiento prematuro del individuo; autogenerados por su propio estrés emocional y exterior.

El odio, los celos, la confusión provocan estrés, tensión emocional, cada emoción va cargada  de información, intensión y energía dependiendo de lo que percibo: ejemplo: celos o contentamiento, odio o amor. Los pensamientos negativos son veneno para nuestra salud; secretan sustancias neuroquímicas en nuestro organismo como la adrenalina, cortisol y ácido clorhídrico; la adrenalina comprime el calibre de las arterias cerebrales, reduciendo la irrigación sanguínea a las neuronas cerebrales, la falta de oxigenación a las neuronas, origina disminución del funcionamiento cerebral ocasionando un sinnúmero de efectos colaterales al individuo; ejemplo: mala actitud, conducta equivocada, sentimientos de ira, irritabilidad, errores en la toma de decisiones.

La conducta más significativa vinculada a los actos de Anna Karenina personaje central de la película, son sus hechos un adulterio fundamentado en su gran confusión acerca del amor; aunado a su pobre y vulnerable código de ética. Para ella el amor que no se sustenta en el origen antropológico y teológico es capaz de todo, y da la fuerza para dejar un esposo fiel, un hijo, una familia, huir son su amante y desafiar a la aristocracia rusa; sin importar que esa felicidad e intereses propios sea a costa de la infelicidad de los demás. El carácter ético del hombre está sabiamente conectado a la verdad; es infalible, cuando se actúa en contra de esa verdad, a la larga, esta virtud  “cobra factura”.

La identidad y esencia más profunda de la persona es el amor, referida por un Ser Supremo Dios. Al obrar en contra de mi naturaleza más divina, la espiritual; soy antinatura voy en contra de mi esencia, me auto asesino silenciosamente por medio de mis emociones, las cuales necesito transformar y depurar. Una emoción es depurada cuando es pasada por el filtro de la verdad (bondad, belleza y bien); esta me conlleva a la reflexión siguiente: el amor auténtico da la fortaleza para convertir en virtudes mis debilidades humanas. Las virtudes son las dignidades que nos rescatan de nuestra ignorancia, miserias, debilidades, enfermedades, destrucción y muerte espiritual y física. Aquí nos elevamos a un alto nivel de inteligencia sustentado en la razón, este buen juicio y conocimiento es brillante, evita la propia destrucción de la persona impulsado por sus arrebatos. León Tolstoi, uno de los puntales de la literatura Rusa, criticó fuertemente la hipocresía de la sociedad rusa, resalta los valores hermosísimos de otros personajes de su novela que dan cátedra auténtica de amor y perdón.

La ciencia certifica que necesitamos regresar a las raíces religiosas, divinas, que religan al hombre con la libertad interior, la salud, la plenitud; nuestro origen primigenio sagrado. La filosofía el amor a la sabiduría, grita, es vital vivir en la verdad, “la verdad os hará libres y sabios”. La teología y la ciencia evidencian y demandan vivir en pureza, pureza de intención. La virtud de la pureza es vital para nuestra salud, juventud, belleza; sin ellas nos autodestruimos lentamente; lo más peligroso: arruinamos esposos, hijos, hermanos, padres, amigos. La pureza a la que nos exhorta la vida, los científicos, el Ser Supremo, es también la pureza de actitud, pensamiento y emociones; al llevar estos el sello del amor incondicional y renunciar a nuestros propios placeres e intereses; sentiré plenamente la gloria de quien soy, viviré en armonía y consonancia total con el auténtico amor, el AMOR neutraliza las enfermedades, el proceso de envejecimiento y restituye su identidad, bienestar e inteligencia a cada célula del cuerpo. La novela de Tolstoi ha tenido muchas adaptaciones, sin embargo en todas corrobora el resultado de vivir en la mentira: la autodestrucción del ser humano.
 Fuente: Aleteia 05 de Junio de 2013

martes, 4 de junio de 2013

Más de cien mil cristianos son asesinados al año por su fe

ROMA, 29 de mayo de 2013 (Zenit.org)

Intervención del arzobispo Silvano Tomasi, observador permanente de la Santa Sede ante Naciones Unidas y otros organismos internacionales en Ginebra, tuvo una intervención en la 23 sesión del Consejo de Derechos Humanos.

En primer lugar el arzobispo Tomasi felicitó a la alta comisaria, señora High, "por su presentación así como por las actividades de su oficina para la promoción, reconocimiento e implementación de los derechos humanos".

En su intervención, el representante de la Santa Sede afirmó: "Serias violaciones de los derechos de la libertad de religión en general y la reciente y continua discriminación y sistemáticos ataques contra diversas comunidades cristianas en particular, le conciernen profundamente a la Santa Sede. Una investigación reciente llegó a la siguiente conclusión impactante: más de 100.000 cristianos han sido asesinados cada año debido a su relación con la fe. Muchos otros están sujetos a desplazamientos forzados, por la destrucción de sus lugares de culto, por la violación y abducción de sus líderes, como sucedió recientemente en el caso de los obispos Yohanna Ibrahim y Boulos Yaziji, en Alepo (Siria)".

"Muchos de esos actos -constató- han sido perpetrados en partes de Medio Oriente, África y Asia, y son el fruto de fanatismo, intolerancia, terrorismo y violación de las leyes. Además, en varios países del Este en que los cristianos eran históricamente parte de la sociedad, emerge la tendencia a marginarlos de la vida pública, ignorando su contribución histórica y social y siempre restringiendo la capacidad de las comunidades religiosas de realizar servicios sociales y de caridad".

El arzobispo Tomasi señaló que el Consejo de Derechos Humanos ha reconocido que la “religión, espiritualidad y creencias, pueden y contribuyen a la promoción de la dignidad y del valor de la persona humana”. "La religión cristiana -añadió-, así como las otras comunidades religiosas, están 'al servicio del verdadero bien de la humanidad'. De hecho 'las comunidades cristianas con su patrimonio de valores y principios ha contribuido mucho a hacer conscientes a pueblos e individuos en su identidad y dignidad'".

La delegación vaticana ha llamado "la atención sobre el servicio hacia la familia humana realizado en todo el mundo por la Iglesia católica, sin distinción de religión o raza". Y ha proporcionado una serie de datos.

En el sector de la educación, son 70.554 jardines de infancia con 6.478.627 alumnos; 92.847 escuelas primarias con 31.151.170 alumnos; 43.591 escuelas secundarias con 17.793.559 alumnos. La Iglesia además educa a 2.304,171 alumnos de colegios superiores y 3.338.455 estudiantes universitarios.

Los centros de caridad y de salud de la Iglesia en el mundo incluyen: 5.305 hospitales; 18.179 dispensarios; 547 casas de acogida para personas con lepra; 17.223 casas de ancianos o enfermos crónicos, o con minusvalía; 9.882 orfanatos; 11.379 guarderías; 15.327 centros de orientación matrimonial; 34.331 centros de rehabilitación social y 9.391 otros tipos de instituciones caritativas. A estos datos sobre la actividad de acción social, habría que añadir los servicios de asistencia que se prestan en los campos de refugiados y para desplazados interiores y el acompañamiento de estas personas desarraigadas.

Era atea y blasfema y abortó dos veces: tras 20 años de dolor se convirtió en Medjugorje

La italiana Alessandra Pelagatti tenía dieciocho años cuando se dio cuenta de que está embarazada. Había sido criada por una madre emancipada, separada y ferozmente independiente. Alessandra podía volver tarde por la noche a casa o incluso dormir fuera de casa. Y, por supuesto, hacer lo que quisiera con los chicos. Sin duda, era la envidia de todas sus amigas. 
Para ella su madre era un mito, tan diferente de las demás, ¡tan poco invasiva y opresora! 
Así que cuando Alessandra se quedó embarazada le pareció natural acudir a su madre para contarle la “emergencia” y buscar solución. Y con la misma naturalidad su madre le llevó a un ginecólogo, que no dudó en dirigirla hacia la “eliminación de aquel grupo de células”, que se cuidó bien de no mostrar a Alessandra “para no impresionarla”. 
Aunque Alessandra mostró dudas desde el principio, el médico le aseguró que hasta los tres meses no había vida. No le propuso ninguna alternativa, ni tampoco le hizo pasar por la entrevista obligatoria que establece la Ley 194 en Italia.

El día del aborto
Alessandra esperaba en una gran sala, donde las embarazadas, una a una, iban saliendo para realizarles la intervención y "solucionarles el problema”. Alessandra no quería hacerlo y se lo dijo al médico cuando era su turno. Sin embargo, él le aseguró que el aborto ya se estaba realizando desde el momento en el que ella había ingerido la primera pastilla aquella mañana. Así que decidió continuar. Su despertar fue traumático para ella debido a una infección grave tras el aborto.
Físicamente, se recuperó. Psicológicamente, el problema sólo estaba empezando: ansiedad, tristeza, incapacidad para tener relaciones sexuales con su novio durante los siguientes tres años. Ninguno comprendía siquiera por qué. Terminó con él y tuvo relaciones con otros, pero ninguna historia podía colmar su vacío interior. 

No matar: salvar insectos...
En la mente de Alessandra comenzó a hacerse insoportable la idea de matar a un ser vivo, por lo que se convirtió en una vegetariana obsesionada. “Salvaba insectos si los veía atrapados en algún sitio. No podía soportar el dolor de no hacer nada para protegerlos”, se justifica. 

El segundo aborto
Algunos años después volvió a quedarse embarazada, pero para entonces había tenido que convencerse de que su primer aborto había sido correcto. Así que decidió que, para autoconfirmárselo, tenía que abortar de nuevo. El infierno de dolor continuó hasta que se enamoró de nuevo. En ese tiempo decidió de nuevo volver a tener hijos, se sentía por fin preparada. Pero, tras intentarlo tres años, nunca lo consiguió. 
Pasó casi veinte años en terapia y con psicofármacos. Veinte años de sufrimientos de todo tipo, interior, exterior, angustiante. Un sufrimiento que culminó con un intento de suicidio el 30 de abril de 2010. 

El sentimiento de culpa
Conectar este dolor con su verdadera causa, el aborto, le llevó muchísimos años. “Para mí fue como tocar el fondo, pero con las piernas. Y eso me ayudó a coger impulso para volver a salir”, explica. Alessandra explica en su testimonio que toda su vida se había considerado atea y blasfema convencida. Su sentimiento de culpa no fue inducido por creencias religiosas, y la Iglesia no pudo ser responsable de lo que sucedió después. 
Ella era el prototipo de mujer libre, ajena a cualquier influencia religiosa, hermosa, inteligente, divertida y llena de amigos. Pero no conseguía perdonarse a sí misma porque no había llamado por su nombre lo que había hecho.

Un viaje a Asís
Pero un día llegó a su vida llegó el amor y la misericordia de Jesucristo, que la rescató justo al borde del abismo, y su vida comenzó a florecer de nuevo. Un viaje inesperado a Asís, la cuna de San Francisco, propuesto por su novio (creyente, pero no practicante) le empezó a abrir los ojos. Lo siguiente fue una Biblia que él le regaló y ella comenzó a leer más por curiosidad que por fe. Cuatro meses después se encontraba en la parroquia bosnia de Medjugorje. Allí la cercanía a la Virgen le hizo sentirse perdonada y comenzó a sonreír de nuevo. Sintió un amor que no había sentido nunca. Sintió que podía perdonar a su madre por haberle inducido a abortar. Y llegó un día en el que ya no podía vivir sin la oración y los sacramentos.

Ayudar a otros
Alessandra Pelagatti ahora explica su testimonio para ayudar a otras personas. Lo contó en una conferencia el día antes de la Marcha Nacional por la Vida llevada a cabo hace poco tiempo en diferentes lugares de Italia. Relató su historia marcada por el dolor y el sufrimiento, pero lo hizo con una sonrisa, esperando que su testimonio pudiera servir para ayudar a otras jóvenes que pasen por su misma situación." "Lo hago para ayudarles a entender que el aborto es una muerte doble, la de la madre y la del niño". 
Fuente: Religión en Libertad

domingo, 2 de junio de 2013

Padre y abuelo de seis nietos, a los 73 años se ordena sacerdote para atender un pueblo

La comunidad católica de Bahía Blanca acompañará la celebración eucarística en la que el diácono Juan Carlos De Piazza recibirá el orden del diaconado de manos del arzobispo, monseñor Guillermo José Garlatti.

La ordenación de De Piazza no será una más, por el honor y la gracia que la vocación sacerdotal reviste, pero también porque ha estado casado, y como fruto de ese matrimonio, tuvo dos hijos y hoy cuenta con seis nietos. Según confirmaron desde la catedral metropolitana a esta agencia, su hijo estará presente en la celebración, en tanto que su hija, que reside en España, seguirá los acontecimientos por video-conferencia.

Permiso del Papa
El futuro presbítero De Piazza será probablemente el referente eclesial de Saldungaray, una localidad que se revolucionó tras el conocimiento del permiso concedido por Benedicto XVI para este viudo de 73 años. Su caso debió ser estudiado por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, a fin de revocar el carácter de permanente que revestía su tarea como diácono.

"La noticia me tomó por sorpresa y me impactó más de lo que imaginaba. Lo primero que hice fue llamar a mi hija Mónica, a España, y a mi hijo Pablo, a Mar del Plata", recuerda De Piazza, que revela que sus nietos -tiene seis- aún no comprenden bien la situación.

Viudo a los 34 años
La misa en la que el servidor será promovido al orden presbiteral se llevará a cabo mañana, viernes 31 de mayo, a las 19, en el gimnasio del Instituto Fortín Pavón (Pavón 560), de la localidad bonaerense de Saldungaray. Luego de la ceremonia religiosa, se realizará una cena en el gimnasio del Club Porteño.

 De pequeño, el padre De Piazza ingresó a la Acción Católica Argentina. Tiempo más tarde, se hizo terciario franciscano e incluso realizó un discernimiento sacerdotal. A los 34 años quedó viudo, luego de que su mujer, Mirta, falleciera en un accidente de tránsito.

Durante años fue secretario del fallecido arzobispo de Bahía Blanca, monseñor Rómulo García, hasta que en 2010 lo ordenaron diácono permanente. "Dios fue haciendo su obra en mí. Hice un proceso de discernimiento, e incluso monseñor García me lo había sugerido, pero yo no estaba muy seguro. Lo vivo desde mi familia, e incluso antes de pedirle a la Santa Sede la ordenación, avalado por monseñor Garlatti, lo consulté con mis hijos", explicó.  

“Anunciaré Tu nombre a mis hermanos”
"Mi hija está rezando para que mi ministerio sacerdotal sea fecundo. Me escribió un correo diciendo: «Rezo para que tu ministerio sea fructífero, papi». Es algo que me dejó helado", reveló el diácono.

El lema elegido por el futuro sacerdote, que se mantuvo en estos años al servicio de la Iglesia como diácono permanente, es “Yo anunciaré Tu nombre a mis hermanos”, frase tomada del libro de los Salmos.
Fuente: Religión en Libertad

¿Qué cosa hace Jesús, cuando encuentra un niño que llora? :: Vaticano :: Religión Digital

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"Ética en la universidad"

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